sábado 14 de noviembre de 2009

Leónidas Lamborghini (1927 - 2009)

domingo 8 de noviembre de 2009

dos de Poemas sentimentales, de Silvio Mattoni

Autobiografía

Nací en los suburbios de Córdoba,
a la noche, en un hospital de locos,
cabeza abajo y pataleando al cielo.
El aire del murciélago ya era
para mí una fábrica de espanto.
Me llamo Silvio, y naturalmente
no elegí la ciudad ni el adjetivo
paradójico. Un día me atraparon
con unos libros y llegué sin pausas
a la universidad. Algunas chicas,
como suele ocurrir, no me miraron...
Después encontré una y me casé.
Casi tengo tres hijas, cuando aplico
mi invierno a estos versitos, sus demandas
me tiran boca arriba y me retuerzo
de muda risa. ¿Me habré muerto afuera
de tanto ver el cielo que se torna
cada vez más hermoso?




Paisaje

¿Era yo el que miraba las sierras
con la birome en la mano rayando
el piso de la carpa impermeable?
El miedo a un cuerpo que cada mañana
parecía acercarse a lo que todavía
no digo. O el saber que mi cara
no era carnada para tantas presas:
mi gesto prisionero de esas risas.
Cada escenario en mi memoria esconde
un fondo de silencio. ¿Soy
el último, el que va a morir
un día? El mismo en que escribiste
por mera necesidad tus palabras
de ciego. ¿Montañas, árboles, río?
En letras de niño, sobre esa lona
pusiste una verdad a tu medida
y disfrutaste del primer elogio.
Y no querías los dientes accesibles,
la carne pobre, sino tener el hambre
de la chica que mordía otro anzuelo.
Ninguna lechucita de ojos zarcos
te dará nunca lo que no quisiste.
La noche te deja solo, me voy
a salpicar de vino mi vergüenza.
Bajo esta lámpara no recuerdo nada
que pase por un verso. ¿Para qué
esperar aquella luz anterior
invadiendo lo que no busqué? Yo,
un ridículo interior con paisaje.


Silvio Mattoni

jueves 29 de octubre de 2009

Sale autobombo

Click para agrandar porque me salió chotísimo.



Viernes 6 de noviembre

20hs

en Espacio Lacandona cuya dirección es Castillo 460 - Villa Crespo

presentamos libritos de la colección Zorra Ilustrada: lectura, proyecciones, exposiciones, etc.

viernes 23 de octubre de 2009

Un poema de J. L. Austin

2. Implica

El hecho de que yo diga
"el gato está sobre el felpudo"
implica realmente que yo
creo que está allí,
en un sentido de "implica"
que ya advirtió G. E. Moore.
No podemos decir
"el gato está sobre el felpudo
pero yo no lo creo". (Este
en realidad
no es el uso ordinario de
"implica",
en el sentido de
"da a entender". "Implica"
o "da a entender" es en realidad
más débil,
como cuando decimos
"fulano dio a entender que yo no sabía", o
"usted dio a entender
que sabía tal cosa como algo
distinto de que simplemente creía tal cosa".



Cómo hacer cosas con palabras, p 91.

domingo 11 de octubre de 2009

La refalosa, Hilario Ascasubi

Mirá, gaucho salvajón,
que no pierdo la esperanza,
y no es chanza,
de hacerte probar qué cosa
es Tin tin y Refalosa.
Ahora te diré como es:
escuchá y no te asustes;
que para ustedes es canto
más triste que un Viernes Santo.

Unitario que agarramos
lo estiramos;
o paradito nomás,
por atrás,
lo amarran los compañeros
por supuesto, mazorqueros,
y ligao
con un maniador doblao,
ya queda codo con codo
y desnudito ante todo.
¡Salvajón!
Aquí empieza su afición.

Luego después a los pieses
un sobeo en tres dobleces
se le atraca,
y queda como una estaca
lindamente asigurao,
y parao
lo tenemos clamoriando;
y como medio chanciando
lo pinchamos,
y lo que grita, cantamos
la refalosa y tin tin,
sin violin.

Pero seguimos el son
en la vaina del latón,
que asentamos;
el cuchillo, y lo tantiamos
con las uñas el cogote.
¡Brinca el salvaje vilote
que da risa!
Cuando algunos en camisa
se empiezan a revolcar,
y a llorar,

que es lo que mas nos divierte;
de igual suerte
que al Presidente le agrada,
y larga la carcajada
de alegría, al oír la musiquería
y la broma que le damos
al salvaje que amarramos.

Finalmente:
cuando creemos conveniente,
después que nos divertimos
grandemente, decidimos
que al salvaje
el resuello se le ataje;
y a derechas lo agarra uno de las mechas,
mientras otro
lo sujeta como a potro
de las patas,
que si se mueve es a gatas.

Entre tanto,
clama por cuanto santo
tiene el cielo;
pero ahí nomás por consuelo
a su queja:
abajito de la oreja,
con un puñal bien templao
y afilao,
que se llama el quita penas,
le atravesamos las venas
del pescuezo.

¿Y que se le hace con eso?
larga sangre que es un gusto,
y del susto
entra a revolver los ojos.

¡Ah, hombres flojos!
hemos visto algunos de estos
que se muerden y hacen gestos,
y visajes
que se pelan los salvajes,
largando tamaña lengua;
y entre nosotros no es mengua
el besarlo,
para medio contentarlo.

¡Que jarana!
nos reímos de buena gana
y muy mucho,
de ver que hasta les da chucho;
y entonces lo desatamos
y soltamos;
¡y lo sabemos parar
para verlo REFALAR
en la sangre!
hasta que le da un calambre
y se cai a patalear,
y a temblar
muy fiero, hasta que se estira
el salvaje; y, lo que espira,
le sacamos
una lonja que apreciamos
el sobarla,
y de manea gastarla.

De ahí se le cortan orejas,
barba, patilla y cejas;
y pelao
lo dejamos arrumbao,
para que engorde algún chancho,
o carancho.

............................
Con que ya ves, Salvajón;
nadita te ha de pasar
después de hacerte gritar:
¡Viva la Federación!


Hilario Ascasubi (1807 - 1875), tomado de Paulino Lucero (1846).

miércoles 7 de octubre de 2009

Cuatro nuevos poemas

A las 10:46 de la mañana llaman por teléfono. ¿Consultorio?,
pregunta una vieja voz de mujer; equivocado
le digo. No le digo: con qué número quiere hablar, 
qué desea. Equivocado le respondo, 
bueno, disculpe señora, me dice. 
A las 12: 26 minutos dejo por la mitad
lo que estaba haciendo 
a causa del agotamiento y bajo a las perras
al parque. Trato de calcular entre diez y quince
minutos para que puedan, correctamente,
cagar como se debe. Mientras corren y juegan 
a lo largo del pequeño espacio verde
transformado, hace ya mucho tiempo, 
en parque privado, me detengo a mirar 
cómo un pájaro –parece una especie de loro,
no estoy seguro– arma su nido en la punta
de un poste de luz con finas ramas de árboles.
Seis minutos después llega 
un perro hermoso, marrón, cuya raza
y procedencia me son inciertas y ajenas. 
La perra más chiquita corre; se siente bien. 
La otra tiene miedo. Se deduce 
por los torpes movimientos y la baba que le cae
de que todavía es cachorro. 
Otra posibilidad es que esté alzado. 
A los pocos minutos subimos
con la vecina del cuarto y el médico del noveno: 
la capacidad del ascensores es de 250 kg,
estamos bien, seguramente, en orden. 
De cualquier forma esto el ascensor no lo registra.




 

17: 13 minutos de una tarde nublada: 
me masturbo por primera vez en el día. 
Mucho antes, a las 14:52, recibo un mensaje
de texto de mi vieja. Que ya puedo cobrar
una plata que me giró desde Rosario. 
No le respondí, en ese momento, 
porque dormía la siesta. Al despertarme
olvidé que el celular me había sonado y no lo recordé
sino hasta después de haberme masturbado y limpiado. 
Estudio hasta muy entrada la noche. 
Las perras, inquietas, piden bajar al parque;
hago caso omiso, me siento cansado. 
21:04 de la noche recuerdo que el control
de la televisión no tiene pilas. Los negocios de la zona
están todos cerrados, no me queda alternativa:
prender, cambiar de canales, subir y bajar el volumen y apagar
desde los botones del mismo televisor. 
Una tarea ardua e incómoda que ejecuto
sin placer ni fastidio ni tristeza. 
Miro un canal de noticias del estado 
por espacio de 11 minutos; cambio a otro 
canal de noticias privado: 4 minutos. 
Busco alguna película, algo debe haber: nada, 
no hay caso. O pedir comida hecha
en la rotisería de enfrente, o cocinarme
alguna fritura o hamburguesas. Eso 
es lo que está en juego. Finalmente, 
luego de una pequeña vacilación 
en la que me tomo mi tiempo 
para apagar la tele, guardar mis objetos de estudio
e ir a mear al baño, me decido.



 
No sucedió nada extraordinario a las 18:12,
pero sí a las 18:13. Escuché cómo los enfermeros
se llevaban a la vieja del departamento de enfrente
en una ambulancia ruidosa.
Es nuestra vecina, la misma vieja que 
una noche oyó con su cabeza entre medio 
del marco y la puerta, cómo te pedía 
que me chuparas la pija. 
Hasta hoy que no sé nada sobre ella, 
supongo que no ha muerto aun. Cuando alguien
muere nos enteramos fácilmente: 
en el espejo del ascensor, dejan una leyenda
escrita en papel de computadora
donde informan sobre la defunción,
el horario y la dirección del velatorio. 
Su casa está deshabitada: no lo puedo afirmar,
es lo que me parece.

 


Empiezo a escribir este poema a las 15:47
y lo termino a las 16:05. La duración temporal
corresponde al momento de escritura,
no al de corrección: de ser así
la precisión perdería su misterio inclasificable.  
A las 16:14 escucho al almacenero de enfrente 
abrir las persianas de su negocio; a las 16:15
ya no escucho al almacenero de enfrente
abrir las persianas de su negocio;
se diría que ya está abierto, es algo
que no puedo averiguar porque tendría
que dejar el cigarrillo en el cenicero
y asomarme por la ventana para corroborar
este hecho. La verificación tomará un rumbo
inesperado si es que me decido 
levantarme de esta silla: todavía no lo sé,
pero lo que efectivamente escuché en ese momento
no fue la persiana del almacenero 
deslizarse hacia arriba para abrir sus puertas:
fue la panadería que está justo al lado. 

sábado 3 de octubre de 2009

Dos de Francisco Bitar

 

 

 

HOY COLOCARON el ascensor
en el edificio que construyen enfrente
estaba la estructura solamente
y ahora la estructura y el ascensor
Lo probaron: la cabina
subió y bajó cada piso
por el centro del esqueleto
desnudo del edificio y los obreros
aplaudieron y putearon
como si hubieran dado vida a un muerto
Fue a la tarde, eso pasó de tarde.






HORMIGAS EN LA GUANTERA de una camioneta,
la luna proyecta un azul
de pantalla a la oscuridad

En el pasillo la luz se estira
y se tensa la correa
del perro del vecino

La bocina de una locomotora
suena en la noche:
debe ser el penúltimo llamado
de un tren que lleva enfermos

Nadie sube
pero unos cuantos se bajan a escupir.

El Olimpo segunda parte, (Colección Chapita, 2009). 

Óleo de Diego Loayza.

jueves 1 de octubre de 2009

Li Po

PENSAMIENTOS DE PRIMAVERA


La hierba de Yen es seda verde,
oscuras cuelgan las ramas de mora de Chin.
Mientras vos, mi señor, estáis anhelando volver,
el corazón de vuestra criada se destroza en el hogar.
Ah, ¿por qué el viento de primavera, un extraño,
separa las cortinas de mi lecho?

 

  

MIRANDO ALEJARSE A MEN HO-JAN HACIA
YANGCHOW, DESDE LA TORRE DE LA
GRULLA AMARILLA


En la Torre de la Grulla Amarilla, en el Oeste,
mi viejo amigo dice adiós.
Entre la bruma y las flores de primavera
desciende hacia Yangchow.
Vela solitaria, sombra distante,
se desvanece en el vacío azul.
Sólo veo el gran río fluyendo
en el horizonte lejano.


 

 

A WANG LUN


Estoy a bordo, estamos listos para zarpar,
mientras en tierra zapatean y cantan.
La Laguna del Durazno en Flor tiene mil pies de profundidad
pero no es tan honda, Wang Lun, como tu amor por mí.

lunes 28 de septiembre de 2009

Una porno amateur con vos

Te cuento: tengo puesta una remera blanca 
con una inscripción que dice listen too me
arriba de estas palabras, la estampa de un cassette
muy colorido, muy animado. Ahora vamos a pedir helado
siempre pido chocolate con almendras y tramontana
a veces chocolate con almendras y granizado 
y rara vez chocolate con almendras, tramontana y granizado
aunque le aclaro a la telefonista: más chocolate 
que los demás gustos, pero al pedo, porque reparten 
exactamente los mismos gustos en el cuarto de helado.
Vale y Ro se besan en el living, o sea que es una noche
como cualquier otra, no tan distinta porque fuera sábado
los sábados no son importantes sino los viernes
porque ahí es cuando arranca todo pila pila
en cambio el sábado ya está pasando, como verás, rápidamente.
Como Vale y Ro se van de luna de miel a Córdoba
dentro de pocos días, me voy a quedar solo en esta casa grande.
Y voy a cantar cumbia, tomar cerveza, llamar putas
pero no te voy a extrañar ni un poco, es más, 
ni siquiera me acuerdo que existís… Yo quería escribir
este poema drogado, borracho, para que el poder de la inventiva
tuviera su efecto en la escritura, pero como no tengo
ninguna de las dos cosas a mano 
mejor será imaginar que estoy drogado o borracho
y escribir, lo mismo, las cosas como son. 
Uh, paré de escribir un toque y ahora retomo
lastimosamente los espacios en blanco se suprimen
los tiempos muertos apenas si son
adherencias a lo repetible, como una calesita 
que da vueltas y vuelvas sobre el mismo lugar.
Cayeron a casa José y compañía y tomamos unas birras
era esto lo que quería? sentir el alcohol en la sangre recorrerme?
en realidad quería filmar una porno amateur con vos
en la cama de una plaza que me mira de costado
y subir el video a internet así la gente anónima 
te desprecia y te odia 
por masturbarse con tu cuerpo
pero me repugna la ficción y también la no ficción 
lo mejor está en el medio, lo mejor es no hacerle caso a la ficción
ignorar la no ficción, destruir los fenómenos ocultos 
que se manifiestan entre los yuyos, las cucarachas 
las chinches, los escarabajos de verano, los mosquitos
así que voy a dibujarte en un papel gimiendo 
y derramar mi semen sobre tu boca en el margen de la hoja. 
Me dijiste tantas cosas
en la ficción que creaste soy el actor principal
estoy en un cuento encantado
no quiero salir, me quedo en este castillo 
no hay hadas ni hierbas y sí mujeres barbudas, lobos hambrientos
Rubén Darío también está 
con un vestido rosa llamando a su amada
Rubén Darío siempre va a estar
porque él escribía versos azules
y porque Leandro conoció un taxista
llamado Rubén Darío que tenía gps en el auto 
pero no le gustaba Bach: “su música es indefinida 
y no tiene formato”
me pregunto si le gustará abrocharse el cinturón
de seguridad con las dos manos
comerse las uñas, comprarle chocolatines a sus sobrinos. 
Me voy a quedar en esto que construiste 
acá no hay autopistas siderales
no pienso viajar a ningún lado 
me quedo revuelto en la mugre
la estática es el firmamento que piso a diario 
y cada vez que miro el calendario en mi celular
es septiembre
hace ya 27 días que es septiembre
tendrían que unirnos más canciones 
se hizo poca literatura sobre nuestro amor
en algún lugar de la tierra están escribiendo tu nombre
que también es de otra chica 
o de otro tipo según la variación demográfica.
Están firmando papeles con tu nombre, declaraciones, testamentos
y ni te enterás, está bien que así sea 
no tenés por qué enterarte
se escriben muchas cosas que algún día desaparecerán
hasta que seas viejita y loca o te atropelle un auto
vas a vivir feliz sin saberlo.

domingo 27 de septiembre de 2009

Ay

viernes 25 de septiembre de 2009

Uno de Damián Ríos


Imagen robada acá, de Tatiana Mazú


Empecé otro

Empecé otro  
sobre bichitos de luz, aviones  
y ruidos de gente sola que se conecta  
a cualquier hora o  
llama por teléfono y todo se mezcla  
con el pedo de mi viejo un verano  
a las tres de la tarde,  
cuando no es mi viejo todavía,  
es mi papá,  
y falta un rato para que empiece a entender,  
tengo los pies metidos en el barro.  
   
O las luces de los aviones  
o las de los bichitos de luz,  
o las que se reflejan en las caras de los  
que hacen fuerza con los dedos,  
los codos, los hombros y teclean:  
serán las tres?  
Son las tres o las diez,  
hay sol, en algunas partes soy el uno  
que se ceba un mate en un pe hache  
en planta baja, arriba duermen ellas,  
se dan vuelta, me tropiezo con un zapato,  
pateo una caja de pastillas,  
está oscuro.  
   
   
   
Ay, cómo me duele la nuca  
de tanto mirar de los aviones las luces  
de los bichitos que andan al ras del piso  
y se apagan, allá está, no, está allá, está:  
el movimiento  
para agarrar un bichito  
de luz debe ser armónico  
y calculado,  
inclinando apenas los hombros y pensando vas a ver  
bichito, vas a ver.  
Después, cerrar las manos como un cuenco para estudiarlo.  
Si se prende es porque está asustado,  
si se apaga es porque está buscando novia  
y piensa que para buscar novia  
hay que ser medio canuto.  
   
   
   
Ay, esa rama de sauce que una tarde mete  
y saca del agua mi viejo, hace calor,  
sigue sentado con el agua hasta  
las rodillas al lado del titi,  
su mejor amigo, me acerco y los miro.  
   
¿Están en pedo?  
Sí, están en pedo.  
   
Todos merecemos estar en pedo.  
Todos merecemos estar en pedo.  
Todos merecemos estar en pedo.  
   
   
   
Ayyy, cómo me duele la nuca  
de tanto mirar aviones, luces, no es verano,  
es primavera y el cielo está más negro  
que nunca las estrellas esplenden porque la luna  
se ve entera exactamente al otro  
lado del mundo, o no, donde un joven maestro  
chino la mira brillar y piensa con desdén  
en los que están de este lado,  
tengo los pies en el barro frío  
y de abajo brota un olor húmedo y verde,  
quiero fumar para secarme la boca.  
   
   
   
El piloto, el copiloto y la azafata  
cruzan el cielo manejando  
y ven apenas un manchoncito de luz  
que viene a ser el pueblito dónde mamá me dice que  
qué ando haciendo en el bajo a esta hora,  
cazando bichitos enamorados, mami,  
los tripulantes me miran desde la cabina  
y soy esta sombra buscándole la vuelta a esto,  
se me va de la cabeza,  
mi viejo no deja de sorprenderse  
mientras mete y saca la rama del agua,  
le pone el ojo, digamos, y después  
lo mira al titi que asiente y mi primo me codea  
(están en pedo, dice)  
y a mí me gustaría poder contar  
ahora una historia, sólo para ser bueno,  
sólo para salvarme,  
que tiene a una chica apenas iluminada  
por el resplandor de su pantalla  
a las tres de la mañana,  
el pelo negro. Le gustaría estar durmiendo  
para responder al otro día: estoy bien.  
   
En una casa que no es su casa,  
se mueve, va a su cuarto de dormir sola,  
¿hay una escalera?,  
corre algunos libros y abajo la pantalla se  
apaga, pac, automática.  
   
   
   
Y mi viejo que vuelve  
a sacar la rama del agua, está en cuero,  
el titi tiene la camisa desabrochada  
medio flameando, al contrario de  
sus rulos, firmes, ¿se quedará pelado  
en alguna parte de esto  
que va, viene y no sabe  
para donde agarrar?  
   
   
   
El uno baja al chino a comprar  
cigarrillos y con la primera pitada  
se empieza a llenar toda su casa de luz,  
es decir que los dientes, los pulmones, el corazón  
del uno brillan en la oscuridad  
y le hace señas de luces al piloto diciendo  
ey, entregá la azafata que acá abajo,  
nunca, dice el piloto, acá estamos iluminados  
por las luces del tablero.  
   
   
   
La chica de nuevo baja las escaleras  
haciendo el ruido  
de la noche. El ruido de la noche es  
igual y distinto en todas partes:  
es el ruido del teclado,  
de las ranas, de las puertas,  
del ventilador de la cpu,  
de la respiración pesada de los que duermen bien,  
de la liviana de los que duermen mal,  
de los ojos bien abiertos de  
los que no pueden dormir y  
agarran un cigarrillo con la mano izquierda  
y con la derecha el encendedor,  
e inclinan apenas las cabezas  
que ahora también resplandecen, débiles.  
   
Buenos Aires es un panal  
de bichitos en el horizonte.  
   
Que lo parió, dice mi papá,  
y me mira. Se apaga  
el sol, la siesta entera queda  
a oscuras, y sólo mi papá y yo,  
iluminados, empezamos a explicarnos  
con los pantalones arremangados,  
y una rama en la mano  
que entra y sale de lo oscuro  
por la que sube un caminito de hormigas  
que después de estar un rato  
abajo del agua sin respirar, no se ahogan.  
No se ahogan. No se mueren.  
¡Es raro!  
   
¿Entendés?  
   
sí  
   
   
   
todos merecemos estar en pedo  
todos el uno el miguel la guadalupe la chichita la cecilia la 
cecilia la cecilia la cecilia lupe eleonora el chichí el puto 
elías el todos taco julia gaby fernanda josé silvia ilona  
todos ilu uli merecemos marina todos merecemos germán mariano 
nico estar julia marianino juancito ariel en pedo todos  
merecemos papá estar todos merecemos estar mamá en pedo  
   
Todos merecemos estar en pedo  
Todos merecemos estar en pedo  
Todos merecemos estar en pedo  
estar en pedo  
estar en pedo

jueves 27 de agosto de 2009

Y el primer premio

de El pene más pequeño del mundo es para...





Roberto Pettinato!!

miércoles 26 de agosto de 2009

Infancia

por Griselda García


ahora que no somos niños
podemos fumar a la hora de la siesta.
la belladona atornilla a la cama,
adormece la mitad del cuerpo.
te mentí, mamá,
te mentí como a una sirvienta paraguaya:
robamos de tu monedero
y fuimos con mi hermano a un hotel,
comimos ostras,
nos oxidamos los dientes con los sexos,
apostamos en juegos de azar,
perdimos todo.
después de todo los golpes sirvieron,
y seguimos tu ejemplo:
nunca declinamos las peores invitaciones
y nos convertiremos con el tiempo
en pequeñas máquinas
listas para el consumo y la procreación.

martes 18 de agosto de 2009

Cinco poemas de Fonollosa




Beaver Street

Para lucirla por la calle, hermosa.
Y para convivir, la razonable
belleza que Lucrecio aconsejaba.
Pero para la cama más bien fea.

La hermosa y casi hermosa se te tienden
en el lecho y esperan muy seguras
el rápido homenaje que merecen.
Mas son algo pasivas. Y con límites.

La chica más bien fea, sin embargo,
agradece el haber sido elegida
entre otras de más bellas. Participa
con mayor entusiasmo en el amor.

La oscuridad ambiente la sitúa
en plano de igualdad ante la estética.
Y un ciego guía a un ciego, mas los dos
-los cuerpos- hallan juntos sus caminos.

Y deja hacer y accede de buen grado
a cuanto la requiera aquel momento.
Para pasarlo bien en una cama
escoged una chica más bien fea.



Cleveland Place

Sé que por fin has vuelto a la ciudad
en un suntuoso coche de gran lujo...
La gente pensó en mí. Yo la maldigo.

El coche se detuvo ante tu casa,
pero tú no bajaste, no. Vino alguien
a buscarme, mas yo no quise verte.

El coche iba despacio por la calle
dejando tu recuerdo en cada puerta.
Tu cuerpo lo dejó en el cementerio.

Tu madre me miró. Yo la maldije.
Has vuelto a la ciudad porque estás muerta.
Pero yo iré a escupir sobre tu nombre.



Lafayette Street

Esta es la mujer mía. Pueden verla,
no tengan pena, de perfil, de frente.
Pueden acariciarla con los ojos.
Está desnuda bajo su vestido.

Es hermosa, ¿verdad? Todos lo dicen.
Ella también lo sabe. Es muy hermosa.
Mírenla de perfil, de frente. Desde
la uña del pie al cabello es muy hermosa.

Hasta los automóviles más caros
frenan para admirarla cuando pasa.

Vean a las demás. Se han vuelto feas
cuando ha entrado en el bar ella conmigo.
Y nada le pregunta a la cerveza
para hacer maravillas en la cama.

Esta es la mujer mía. No, no hay otra
tan completa cual ella. Es una lástima
que no encuentren ustedes otra igual.
Pueden acariciarla con los ojos.



Water Street

El mundo nos resulta ajeno, inhóspito.
Debiera ser destruido por completo.
Construir un mundo nuevo sin sus ruinas.

Y estrenar una vida diferente.

Pero al pasar el tiempo el nuevo mundo
tampoco hallarán propio nuevos hombres..
También ellos querrán un mundo nuevo.

Mejor fuera destruirlo y no hacer otro.




40.
Subo las escaleras de mi casa
despacio, descontento, taciturno.
Tan sólo un pensamiento me conforta:

Las casas están llenas de frustrados.
De seres, como yo, sin aptitudes
para ser singulares en enjambres
pese a aspirar brillara su luz propia.

Y poco a poco fueron acogiéndose
a un amor, profesión, final destino
que no era el que anhelaran. Y están solos.



José María Fonollosa (1922 - 1991), España.

martes 11 de agosto de 2009

Se viene, se viene...




El 7to Bafici Rosario que, si bien es bastante pedorro (se van a proyectar entre 15 y 20 pelis, la mayoría nacionales), me va a permitir ver, por fin, Historias Extraordinarias, Todos Mienten y Castro por pantalla grande. Faby Casas, no sabés con cuánta ansiedad espero tu Ocio porque sé que me va a decepcionar y voy a putear a todo el mundo y romper todo, y preguntarme por qué es tan cruel el arte:

Para Fabián Casas la filmación de Ocio, dirigida por Alejandro Lingenti y Juan Villegas, es la primera experiencia que su obra tiene con el séptimo arte. “Hace tres años Lingenti, que es amigo mío, me pasó un guión basado en la novela –cuenta Casas–. Yo quería que hicieran lo que quisieran con ese material, yo también afano cosas y me parece que está bien. Lo que me maravilla del proyecto es el espíritu ultraindependiente de la producción. Lo hacen por amor al arte y me parece increíble. Y es gracioso ya que la casa de mi viejo, que era manager de Alberto Olmedo, en Boedo se convirtió en la locación principal de la película. Él se va a Mar del Plata durante el verano, le pagaron y aceptó contento. Hubo más problemas a la hora de su papel, porque él quería hacer del padre del protagonista y costó un poco convencerlo de que ya daba para abuelo. Y el barrio está conmocionado. Todos quieren participar del rodaje. Un vecino que era enemigo de papá está colaborando con el cableado.”

lunes 10 de agosto de 2009

Sea héroe



by Hélio Oiticica

lunes 3 de agosto de 2009

Lo peor es que no me acuerdo ni un solo verso

Escribo poemas en mi mente, mientras duermo, a la madrugada.

viernes 31 de julio de 2009

El otro Elefante




Si viste la película de Van Sant, te traigo este pequeño presente. Ahora ya sabés dónde nació ese otro Elefante. Es bastante corta, dura sólo 37 minutos y es perturbadora hasta un cierto punto: pasado los 10, 15 minutos, la violencia increíblemente se neutraliza; el acto de matar, de apretar el gatillo no sólo se vuelve esperado, sino se que transforma en un hecho común y corriente y cualquier ser humano que cruza por la cámara es un posible asesino. Para saber de qué carajo estoy hablando mirate este poema filósofico, una oda a la cual Gus Van Sant y otros directores le deben mucho:


Elephant, de Alan Clarke (1989)

miércoles 29 de julio de 2009

¿Escribiste poesía alguna vez?

De chico, pero era un pésimo poeta. Me di cuenta muy rápido de que la poesía era una cosa difícil para mí. Un poco como la pintura, tuve rápidamente esa prudencia. Porque parece muy fácil, ese es el problema. Cuando sos chico, todo es poesía. Cuando tenés quince, te deja una novia y es poesía.

lunes 27 de julio de 2009

Poema Sexto de El músico del alto palermo

Enviado por un antiguo, difunto miembro de este blog, Pablogabriel. Que, dicho sea de paso, el viernes 4 de septiembre se presenta él y su guitarra en Perro Andaluz Bar a las 21:00. San Telmo.




invierno
con un profundo suspiro
como aspirando el aire
del mundo entero
para luego escupirlo
a cuentagotas
como asfixiando
por segundos
a todo ser vivo
el músico
del alto palermo
rema

cuelga
adentro de su pecho
la sombra
de una mujer desnuda
una rosa se adueña
del rojo de un globo
las lágrimas de un niño
se secan con una rosa
todo sucede
en do sostenido menor
templante y seductor
misteriosamente blanco
¡cuanta angustia guardan los ojos
del músico
del alto palermo!

de pronto de noche
de oscuro y de sangre
tres estrellas del negro cielo
le dan la espalda
el músico se arrepiente
de haberlas negado
ahora también
ellas cuelgan de su pecho
este es un mar
sin horizonte
toda la luz
se contiene
todo se agota
en lo efímero
un ave pasa volando
como un cometa
que se escapa
grita y atropella
con sus alas a un gemido
¡arránquenle una pluma!
el músico habla
muéstrame un pedazo
de tu rostro
y te arrancaré
la máscara
entera

la calma
envuelve al músico
del alto palermo
repentinamente
cesa el caos
ahora hay un silencio
mucho mas sereno
el bote que lo mueve
se desliza
sobre un espejo
el pecho se aliviana
pero ella desnuda
sigue ahi
sus ojos se clavan
en el cinturon de orion
luna
luna de verano e invierno
cuanto tiempo
luna
llevas sin llorar

a partir de este momento
el músico del alto palermo
lo hace

al final de la historia
siempre quedan
los valientes
pero él no entiende
de cobardía
ni de su antónimo
permanece como colgado
de un arco iris
nocturno
en la cúspide misma
de la tierra
en el centro mismo
de un poemario
que como aquel
vómito de aire
se escribe
a cuentagotas

viernes 24 de julio de 2009

Un video para el frío de Julio

domingo 19 de julio de 2009

Mis más queridos amantes

Oh! mis amantes, hoy me despido de ustedes,
mis más queridos amantes…

Salud! Marcelo
Que no fuiste el único,
pero fuiste el primero.
Salud! Richard
que no te abandone la suerte
y una mujer madura y rica
finalmente te adopte.
Salud! Hueso
nunca recordaré tu cara
pero sí la luna, el río
y los álamos de Corralito.
Salud! Ezequiel
el mago, eras hermoso y
vivías drogado.
Salud! Ezequiel
el colo, yo quería ser tu novia
y quedaste embarazado.
Salud! Mauro
que tu alma se vuelva sencilla
y tu madre nunca,
nunca se canse de alimentarte.
Salud! Capro
que hicimos el amor vestidos,
en la costanera.
Salud! Alejo
que el mundo te sea generoso
y perdone tus imprudencias.
Salud! Mario
que te diviertas
que tu muerte sea rápida
y violenta.
Salud! Martín
Que no fuiste el último,
pero sí, el privilegiado.
Salud! Santiago
Que el pito se te caiga
y alguien lo pise.
Salud! Martin
Que la vejez te vuelva alegre y sabio,
que brindemos cada vez
al encontrarnos.
Salud! Muchacho francés
pongamos que te llamabas
Pierre y que olias a vino
y camembert.
Salud! Nahuel
mientras te besaba
el mar se robó mi bombacha
como una caracola.
Salud! Eric
que en tus sueños puedas
empujarme por la escalera.
Salud! Duilio
en tu honor
me hice de Atlanta.
Salud! Lucas, salud! Nicolás
que trabajo dispar
hizo su madre.
Salud! Juan
que tengas una vida feliz
y mañana te despiertes
de mi, como de un sueño.
Salud! Sergio
que el amor que nos une
sea luego la amistad
de unas postales verdes.
Salud! Pedro
que tu hogar sea dichoso
y un día mis hijos, te llamen
tío.
Salud! Luis! Salud! Michel! Salud!
Rolo, Lucho, Joaquín!
Salud Martín, Martín y Martín
Salud! Sebastián, Rodrigo
Federico y Federico! Salud!
Salud! Fernando y Juan!
Salud! Germán
Franco, Galindo y Damián!



de Guadalupe Muro

jueves 16 de julio de 2009

I met a genius en TyC Sport

Maradroga, no esistí.

miércoles 15 de julio de 2009

El Rimbaud argento

Se trata de Juancito Chassaing. Escribió esto a los 13 años, qué me contás?

A la bandera

Aquí está la bandera idolatrada
la enseña que Belgrano nos legó
cuando triste la patria esclavizada
con valor sus vínculos rompió.
Aquí está la bandera esplendorosa
que al mundo con sus triunfos admiró,
cuando altiva en la lucha y victoriosa
la cima de los Andes escaló.
Aquí está la bandera que un día:
en la batalla tremoló triunfal, 
y llena de orgullo y bizarría
a San Lorenzo se dirigió inmortal.
Aquí está como el cielo refulgente
ostentando sublime majestad,
después de haber cruzado el continente,
exclamando a su paso: ¡Libertad!
¡Libertad! ¡Libertad!

Y como si fuera poco no sólo se llama Juan, también murió joven: con tan sólo 24 añitos. 

martes 14 de julio de 2009

Acá hay dos, acá hay tres

CAPITULO 4

Papá me enseñó a contar y a leer antes incluso de que entrara en el jardín de infantes. Me mandaba a la calle para que juntara piedritas parecidas y después se tiraba en el suelo conmigo en el medio del patio. Mamá a veces le traía el mate. Una vez que aprendí a sumar y restar, se puso en el trabajo de enseñarme a multiplicar. Me acuerdo que reunía piedritas en grupos de dos y tres y empezaba transpirar porque yo no entendía. Me acuerdo de sus bigotes bien negros y del pelo crespo y que decía Damián atendeme. La escena se desarrollaba en el sendero de portland que unía la casa de la Abuela con nuestra casa. Había varios grupos de piedras de dos y tres, hasta ahí estaba todo claro. Acá hay dos, acá hay tres. Bien. De esto pasaron 25 años y no logro entender cómo quería explicarme, no logro captar cual era su método. Porque él tenía un método. Fracasó, es cierto, pero sabía perfectamente lo que quería y cómo. Ahí está en definitiva su victoria, vamos a llamarla así. Es el recuerdo más lejano que tengo de alguien que quisiera ayudarme a pensar. Es el día de hoy, que al darme cuenta de que estoy metido en bardos de los que creo no puedo salir, digo: acá hay dos, acá hay tres. Bien.

Acá: Habrá que poner la Luz

martes 16 de junio de 2009

La paseadora

Uh, parece que somos varios los que andamos escribiendo sobre los paseadores.

lunes 15 de junio de 2009

Copi, El baile de las locas


Capítulo I

Pietro Geintiluomo

Es la tercera vez en un año que comienzo a escribir esta novela, cuyo tema parece importarme tan poco que, tan pronto como termino una libreta (escribo siempre con bolígrafo Bic y en libretas de gusanillo) la pierdo ese mismo día. Y como olvido todo lo que escribo, debo comenzar de nuevo desde cero. Mi editor me monta escenas. Me ha adelantado sobre esta novela más dinero del que nunca ganaré con ella. Pero estas escenas forman parte de nuestra relación desde hace ya unos buenos diez años, independientemente del éxito de mis libros. Mi editor me empuja a escribir. Me pidió mi primer libro de dibujos, cuando aún no había reunido bastantes ni para llenar un fascículo. Un día le recomendé ir a ver Ivonne Princesse de Bourgogne de Gombrowicz, montada por Lavelli. Fue el inicio de su pasión por el teatro. Me adelantó los derechos de mis primeras piezas, que fueron publicadas antes de tener director ni actores. Publiqué mi primera novela, que le encantó, pero no tuvo el más mínimo éxito. Nada lo ha tenido. Ahora me exige otra. Por otro lado, yo vivo de sus adelantos, y cuando logra recuperarlos se pone nervioso, temiendo que deje de escribir. La novela que iba a escribir (y digo iba porque ya estoy en ello) era otra: una novela de travestis, porque me divierto creando situaciones entre ellos, pero ya lo he hecho en el teatro, es más bonito que en una novela, donde no se ve nada, y el travesti debe ser visto. Inventé no obstante algunas, que siempre acababan deteniéndose en el Carrefour de Buci, probablemente porque este barrio albergaba últimamente a algunos de los más interesantes. Pero pronto el Carrefour mismo ocupaba todo el lugar en mi imaginación, mis tres travestis se veían de repente rodeados y perdidos entre otros personajes: gatos, lulús, policías. Buci se extendía hasta St. Germain des Prés y mis personajes se mezclaban con los anticuarios de la Rue Jacob y los dependientes de la Rue de Rennes, quedando finalmente todos mezclados. Entre la Contrescarpe y la Rue du Bac, entre el distrito catorce y el Sena (con un saliente en Marais) me quedaba todo un gran territorio poblado de personajes indefinidos, además de los turistas. Y en medio de todo esto, siempre mi editor, instalado en su fortaleza entre St-Sulpice y el Senado, esperando recibir mi informe escrito con punta Bic de toda esta gente, mediante lo cual yo obtendría mis honorarios de cortesano. Es cierto. Pero ¿de quién fue la idea? Y ante todo ¿a quién la va a vender? Sin duda debe pensar: a los mismos. A los mismos que compran libros creyendo que les conciernen a ellos mismos (¡tan pocos!) o sus hábitos profesionales o de barrio (tres o cuatro mil personas) o, en el mejor de los casos, en edición barata, a los que se interesan por todo, sobre todo por los crímenes. Tal vez hasta piensa conseguir un best-seller. Pero no, tendría miedo de perderme. Teme que, una vez rico, me convierta a mi vez en editor y le robe todos sus autores (el sueño de todo autor es tener un editor-autor que haga su trabajo), dejándole solo y obligado a escribir para ganarse la vida. (...) 

jueves 11 de junio de 2009

Tres de paseador de perros (nueva versión)

Reescritura de poemario que escribí el año pasado, aun estoy en ese momento en que debo dejar que pase el tiempo para ajustar cositas que me hacen ruido, corregir en profundidad, y nada, que me entusiasma esta nueva versión. Ya pienso, de todas formas, en una re-rescritura de algunos. Por ahora, es lo que hay.

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Para Google Marilyn Monroe se suicidó, 
otros dicen que la mataron, se muestran 
aproximadamente 14.400.000 resultados de la búsqueda,
con el tiempo los resultados irán en aumento
y es lo único que puedo decir sobre el futuro,
los tesoros de Marilyn en su librería amiga, lo que nadie
sabe de ella, revelan imágenes inéditas de Monroe
leyendo el Ulysses de Joyce, un brindis 
en casa con Henry Miller e invitados
una de las cuales es la genial Carson McCullers, 
Wikipedia: fue encontrada muerta 
en el dormitorio de su casa 
ubicada en Brentwoo, la foto del día
diario El País: ella en 1949 sonriendo, 
se le ven las manos, ni una arruga, 
encuentro un proverbio: los maridos no son 
nunca amantes tan maravillosos como cuando están 
traicionando a su mujer, diario El Mundo: 
una película en la que Marilyn Monroe 
mantiene sexo oral se mantendrá en secreto,
un coleccionista asegura que el FBI 
trató de probar que el hombre era Kennedy,
en la grabación, la actriz está vestida y 
la cabeza de él permanece fuera del encuadre,
se muestran pasajes del video, no parece ser ella,
1 millón y medio de dólares pagó el coleccionista
que promete no difundir jamás las imágenes.
Y nada más por ahora ya que en general 
lo que acaba de hacer paseador se denomina
comúnmente nostalgia y se asume de este modo:
orgía de correas atadas a las manos, híbrido 
entre perro y humano en el corazón de la mañana,
y una porción del cerebro ocupada en rastrear mujeres hermosas.
¿Es que nadie pretende pasearlos de madrugada? 
Las leyes del mercado sugieren otra cosa y que 
no haya sido pensado resulta todavía
más factible de efectuar, una operación donde
lo que queda es la mudez, cigarrillos aplastados, cenizas,
botellas de tinto vacías, cajas de pizza con el número 
de teléfono de una rotisería muy barata en la mesa del domingo
a la noche, otro día más para archivar y mandar al cajón,
después se encuentra con un álbum familiar de cuando era chico,
él subido al lomo de Cachuso, un pequinés tuerto que lo mira 
desde abajo: sin embargo ahora parece una máquina que dejó de funcionar
en los años 30, emitiendo un sonido de alarma, como ese 
Chaplin blanco y negro en Modern Times.

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Ahora comento una foto 
en la que aparece él en primer plano,
obviamente al parecer sonríe pero no a la cámara
sino a algo situado por fuera de todo ámbito espacial
que pueda cubrir el encuadre, al lado suyo está
una antigua novia que tenía en la secundaria,
después de la fiesta de egresados se pelearon
por causas no muy claras hasta el día de hoy,
a él siempre le gustó mucho el vino y la joda loca
con amigos, lo de siempre pero sin las fastidiosas
responsabilidades que contraería después, en el momento 
de captura fotográfica se los ve bastante contentos
él le pasa el brazo por encima del hombro, no la abraza
simplemente tiene su mano en una forma tan real
que crea la ilusión del abrazo afectuoso, ella
fue congelada en el instante en que giraba la cabeza
para mirarlo a los ojos, por eso aparece con la boca torcida 
y los ojos semi cerrados, ¿qué le estará diciendo? Es un día 
de mucho viento, vuelan los pelos por el aire y las hojas se suspenden,
por la sombra que recorta los cuerpos
se adivina el sol luminoso de las 3, todavía tienen la ropa
del colegio puesta, ella con pollera a cuadros, él en camisa,
el fondo es verde cortado por un árbol torcido de ramas caídas,
están en un patio seguramente el de ella porque él
siempre vivió en departamentos, no tienen mucho 
para hacer ni decirse porque a pesar de la felicidad 
que irradian en el segundo en que fueron flasheados 
es probable que las cosas hayan sido 
muy distintas a como lo cuentan las imágenes.

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Desde que tiene uso de razón ve a Sandra Bullock siempre
en la misma película, esa en la que conduce un colectivo
al palo por las carreteras de Estados Unidos,
esquiva autos, angustiada, porque corre peligro: alguien
puso una bomba adentro y no puede reducir la velocidad
a más de 60 km por hora, hacia el final se queda sin 
combustible y llega Keanu Reeves para salvarle la vida,
entonces, se besan y el malo muere; por la noche 
lee en internet una frase que le cambia la visión y la forma
de entender el mundo: señor, no somos un inodoro emocional
donde usted puede defecar sus frustraciones personales, dice
la frase, miente impunemente y lo sabe, pero nada es para siempre,
no se puede mentir por siempre, nuestros abogados 
lo contactarán oportunamente; esto lo colma de alegría,
se queda mirando videos porno caseros hasta las 3: 
un perro, el de todas las noches, aúlla y el sonido doloroso 
en clave musical lo guía hasta la cama: no se puede, se dice,
ser animal y tener dolor, ser hombre y tener dolor,
casarse hasta septiembre, comer ravioles los 29, 
llorar de amargura en una mercería, quedar atrapado
en el airbag y morir igual; la novela introspectiva 
se traslada al mundo tangible: al lado del cenicero 
de vidrio roto, con dos o tres cigarrillos aplastados, 
junto a la lámpara de bajo consumo y la marca circular
que dejó un vaso de coca impregnado y pegajoso 
en la mesita de luz, se conserva una muestra gratis
de perfume, muy pequeña, de una fragancia asquerosa, 
que aceptó de las manos de una promotora muy linda,
una muestra gratis que dura mucho más
que el beso de una pareja octogenaria, 
la voz de Mariano Closs gritando un gol de Boca,  
los días de Cobain en pleno uso de sus facultades mentales.

martes 9 de junio de 2009

Poemas de la decadencia

imagen: cita sin comillas del óleo de algún español.

por José, difunto miembro de este blog.

Foto

aparezco solo en una mesa
hace 5 grados
en la calle
fumo tranquilo
pensando en la calavera
que tengo como cenicero
y que cuando regrese a casa
volveré a comparar
sus dientes
con los míos

 

Cronómetro

aunque faltó detener el pulso
en los últimos minutos
de la cuenta regresiva

nada ha sucedido
a la marca del cero insulso

ni expectantes explosiones 
ni la llegada del reino milenario



Faktum

me estoy aferrando
al mínimo espacio que falta
para llegar a la dureza de las cosas
importa ese margen lleno
de aire que me distancia
de una puerta 
una taza
un cepillo
las marcas de mis uñas sobre mis uñas
que vanamente se atrapan

 

Fiebre 

una corriente benigna
dócil
insustancial
me corre las venas
por el vacío
frenético
súbito 
de mis (in) contorno (s)
ni banda de moebius
ni cualquier otra analogía
de la indistinción
logra darme el shock
entonces
apunto hacia el cielo subterráneo 
y las balas de agua me llueven a los ojos 

 

Por un antiecologismo militante

Las plantas carnívoras
conservan la sabiduría que han perdido
vegetarianos y fumadores
de tabaco light

son el resto insubsumible
de la maquinaria que nos serializa
en coloridas cajas de perfume


exhiben sus dientes afilados
mientras tiernamente engullen
los ojos de humanizadas mascotas

sábado 6 de junio de 2009

Padre en obra, by mi primo

lunes 1 de junio de 2009

Pero nunca leyó un libro

Soñé que mi hermano de 16 escribía unos poemas geniales, precisos, mucho mejores que los míos, con un lenguaje no coloquial, sino hablado. Citaba a Derrida y leía a Leónidas. Me moría de envidia que mi hermano escribiera mejor que yo. Hoy cuando me levanté tuve unas ganas locas de escuchar a los Guns como cuando era un adolescente que creía ser la reencarnación viva de Rimbaud y como escucha ahora, creyendo que es lo único que existe en el mundo, mi hermano. 

viernes 29 de mayo de 2009

Apuntes para un poema sobre el matrimonio

Se trata de José Carlos Yrigoyen, peruano, edad desconocida pero rondará, seguramente, los 40 pirulos. Es sorprende lo que se siente en el momento de descubrir un nuevo poeta. De link en link, caí en este tipo que tiene una muñeca prodigiosa. A continuación, reproducción de unos poemas afanados de la web y blogs otros. 

Los nombres de los que en mis brazos estuvieron
no son ya un recuerdo malo, una imagen de culpa.
Cristian. Santiago. Renzo. En el asiento trasero
del auto abandonado de aquel arenal, los esperaba
con las piernas descubiertas, con esas palabras
aprendidas de mis libros para nuestros encuentros,
dichas en voz alta, para que pudieran entenderme,
en el fondo del asiento, maquillado como un muerto.
Sus nombres ya no me producen remordimientos,
solamente la duda esa que sentimos todos,
si alguna vez fui para ellos una chica en serio.



Dime si hay despertar más terrible
que el de quien al alba se encamina tras la memoria;
cuando paseábamos por las calles abrazados,
sin inquietarnos, y esos largos besos
en una calle desierta rodeados por el brillo del mediodía
eran nuestro gran emblema de complicidad.
Pero triste es saber ya pasados esos días de placer
y ahora, desandando, reconocer estos lugares
apenas como el decorado de una despedida.

De Los días y las noches

APUNTE PARA UN POEMA SOBRE EL MATRIMONIO


1 de octubre. Si este amor puede crecer, sólo lo hará
debidamente en el Orden. He dormido hasta muy tarde,
como la primera vez que desperté contigo, hace tres años:
a mi lado, desordenados como tablas viejas en la orilla
recuerdo bien nuestra posición sumisa al abrir los ojos,
que en algunos países pudo ser una forma de rezo.
He dormido hasta muy tarde, he pasado la noche apenas
sostenido en la lectura de la primera oeuvre de Ernst Zundel,
The Hitler we loved and why. Leyéndola puedes encontrar
la gozosa disposición de quienes fueron desnudados en la puerta,
lavados y purificados al igual que los veloces ratones
del sembrío, amontonados sobre el fuego solamente para destruir
el elemento mortal que heredaron de sus antepasados.
Zundel imagina esas almas liberadas escapando por el ducto,
como por una especie de vacío circular. Yo pienso, más bien,
que el exterminio es un río que acepta la perfecta sincronía
de unos muchachos sobresalientes en el manejo de los remos.
El exterminio es mi negativa a respetar lo imperfecto.
(Y si la variación continua es el estado natural de la mente,
Zundel de esa manera convierte las flores en sonido.)
Nada de esto servirá cuando me encuentre frente a ti.
Sólo me salvará llevar el poema hasta sus propios márgenes,
pedirte perdón por todos esos vicios en los que te inicié,
aceptar que se necesitaron dos para hacer de este amor
algo tangible o al menos verificable, que no pude hacerlo solo.
En el interior de la Iglesia aguardan nuestros padres,
nuestros amigos, la nostalgia del guardián de la torre de la vigía,
los horribles nombres de los sobrevivientes. Aquí quedan
todas las cosas que para ser definidas deben estar ausentes. Aquí
mi plegaria entre los automóviles estacionados. 1 de octubre.

de Horoskop



viernes 22 de mayo de 2009

Aldo Oliva





Descubrí la poesía de Aldo Oliva en el año 2006, a mis 18 años. El dato temporal no es en vano: recién salidito del dionisíaco universo de la secundaria, con el título en la mano, trataba de iniciarme en el oscuro mundo de la Facultad de Humanidades y Artes en Rosario. No fue gracias a la facultad que lo descubrí, no recuerdo cómo habré llegado hasta él: lo que sí sé es que en algún momento, cuando vagaba por el centro esperando cursar una materia, me vi parado frente al puestito de libros de la Municipalidad comprando la Poesía completa de Oliva, cuando todavía se podía conseguir poemas completos al módico precio de veinte mangos. Me lo compré por una actitud fría y consecuente de esnobismo: hasta ese momento creo que había leído un solo poema en la web, y más tarde leí con cierto entusiasmo un dossier que le dedicaron en el Diario de Poesía. Sabía que Oliva era el Padre de la poesía rosarina, pero no, como más tarde supe, que se trataba de una poesía distinta y de una voz única e inconfundible en todo el territorio nacional. Como Hijo y descendiente de Oliva, no pude por menos que comprarme su libro. Las relaciones literarias filiales, además de conflictivas, se prestan a estas cosas: hay que matar al Padre, siempre leyéndolo y torturándolo con nuestras lecturas. Bueno. La cosa pintaba buena. Atraído por esa etiquetita consumista de que era el Gran Poeta rosarino, no podía defraudarme de ningún modo. Estaba destinado, antes de siquiera abrir el libro, a gustarme sea como fuese. El ensayo preeliminar, la contratapa, la extensa solapa, las fotos de Aldo, su familia, sus amigos y su infancia, todo era prometedor y de ensueño. Casi mágico. Y ahora viene la parte real. Esto es como cuando uno tiene la idea para un gran cuento, ya maduro en la cabeza, y después termina siendo una verdadera bosta. Después de leer los poemas de Oliva debo confesar que lo detesté y lo odié y lo negué tres veces a la luz de la luna. Se trataba de un tipo recontra erudito que hacía una poesía más erudita que él, frases inentendibles, citas sin sentido y poemas que no tenían coherencia salvo en el simbolismo mallarmeano o en una oscuridad surrealista que yo no entendía y de la que se me escapaban todas las interpretaciones posibles. Mi Padre me había defraudado, no quería verlo más, hubiese regalado ese libro. Como una pelota de basquet, encesté el libro al fondo de la biblioteca. Más tarde vino el arrepentimiento y la culpa literaria. No había tirado una pelota a la biblioteca sino un búmeran porque ese libro regresó a mí y dio en la cabeza. Un golpe fuertísimo. El Padre estaba aleccionando al Hijo. Y de qué manera: Oliva se fue transformando, sin darme cuenta, en un poeta brillante, lúcido, potente. Era una maquinita, sí, pero una maquinita poderosa. Nunca me pareció muy interesante el objetivismo que practicaban la mayoría de los rosarinos, pero Oliva era diferente, era objetivo pero de otro tipo y en otro estado. Un objetivismo por donde se colaba a veces un sujeto raro, erudito, de una sintaxis extraña, que cultivaba el fraseo justo, la palabra culta y sublime (qué palabra de mierda, sublime). Para quienes no lo conocen y todavía no se enteraron de qué va la cosa, acá una minibio: Oliva nació en Rosario en 1927 y murió en el 2000. Oliva y yo permanecimos en el mundo por doce años y mientras yo jugaba a la pelota en el campito enfrente de casa, él escribía sus poemas y enseñaba en la facultad. Fue profesor de Letras, pero antes de eso fue un alumno rezagado que se recibió a los 50 añitos y, según dicen quienes lo tuvieron, fue un profesor brillante. Se juntaba en los bares rosarinos a hacer pogo con Padeletti y Gola, entre otros amigos. Y eso es relativamente todo. Que fue, en secreto, uno de los más grandes poetas (hasta diría) de la actualidad. En el año 1989 Aldo publica su primer libro. Es cierto que nunca pasé de la tercera hoja de ese soporífero librillo que es Cesar en Dyrrachium. Es algo así como una Enéida del siglo XX. Pero sus demás libros me caen bien, muy bien. La referencia hiperculta, las citas, el simbolismo, el lenguaje sutilísimo y depurado, el modernismo rubendariano, por ahí va el mundo de Aldo. Es bastante complejo entrarle pero una vez adentro ya es difícil salir. El año pasado en la facultad nos dieron a leer varios poetas, entre ellos a Aldito. Estudiarlo me hizo bien para comprenderlo todavía más. Eso sí, al Cesar en D. no hay con qué darle. Perdón Aldo, pero es dificilísimo y seguro ni vos lo entendés. O sí lo entendés, claro, pero no querés que un pobre estudiante y mediocre como yo logre, aunque sea, leerlo completo. Creo que nunca voy a entender cuál es la propuesta en César. En fin. Otra cosa que me gusta de Oliva es algo que dice Roberto García en el prólogo. Tomen:
El emblema de origen que Aldo Oliva exhibía era el barrio. No Rosario, la ciudad que había proliferado durante las tres primeras décadas del siglo XX con el agregado de la fuerza de trabajo importada de Europa; sino "El Parque".

Me gusta porque para mí tampoco representa Rosario un emblema y sí el barrio en el que me crié: la zona sur, la avenida circunvalación, el hipermercado Libertad, el super La Sandro, el Barrio Yrigoyen, Las Oblatas, el barrio Las flores, la escuelita en que trabajaba mi vieja, la 756. Creo que se nota mucho el barrio en Oliva, se percibe, se lo respira más que nada. Bueno, ahora lo importante porque me cansé. Copio unos cuantos poemas de Poesía completa, editorial Municipal de Rosario, 2003. No se depriman si no entienden los poemas. Pasa en una primera, en una segunda, tercera, cuarta y etcéteras lecturas. Dedíquense mejor a disfrutarlos.
La selección la hice a gusto propio.


Del libro De Fascinatione
VERANO

Para la ascensión de mis ojos,
déjame apenas
la violencia solar.

Mi fe se llama
azulamiento atroz que canta:
ciclos que ciñen
la sumisa tierra de oro.

La sombra velocísima del fruto
que sostengo quebrándome
me alimenta de pájaros.

Para el prestigio de mi destrucción
déjame apenas
los alcoholes frenéticos del aire.

Por mi sangre descienden
a su único sueño,
reunido, fervoroso, que se tumba
y muere.

Suben entonces mis niños ágiles,
destruyendo, a tu vientre.

Mucho más lejos, una vibración entre dos saltos,
-esta lejanía es todo mi pecado-
la ulterior población dulcemente desnuda
danza en la luz.



VIEJA TARDE PREMONITORIA DE OTOÑO
(PARQUE INDEPENDENCIA)


Tiempo ceñido a la dehiscencia de las grises
umbelas doblegadas de ingrato amor,
tiempo sin flores,
definitiva egresa tu materia ajada
del empavorecido sueño
que me implicaba, jugado el corazón,
dulce la mano
y la horrible tormenta sobre las casuarinas.

Ya que, tentación y sombra, el tierno
labio pluvial que me acalló hondamente
lavó el temblor de mi camisa,
y piedra contra piedra, sueño sin flores,
bajo las casuarinas
no acabé de nacer,
yo te viví mil tardes.

Devuelta ahora al texto la pálida
ceniza que heredé,
trabjó por mi moneda azul.


DE COMO ODISEO FUE ULISES
Y DE SUS AVATARES

a María Isabel

A veces, alguien lo recuerda.

Alguien dijo: “Átenme
al mástil. Oyen (ODI),
hay silencio en las olas (ULI)”.

Los compañeros, sin embargo,
sólo el estruendo sentían,
bajo el mar, de la muerte.

Alguien mentía.

Pero no era el caso, la vida,
sino de la densa vibración
del oído (ODI)
en el límite (ULI).

Ese, amarrado, de lejos,
pudo ver el Rostro,
en el aire, sin aves,
de la playa.

¡Ah, ojos que, solos, saben
ver
porque sólo son mirados!
Nadie diga la hora temeraria
en que el canto surgió.

Ya que la boca
-alguien lo vería-
fulgía como un faro
de púrpura sellada
en la diadema
solar del enigma del Rostro.

Alguien, a veces, lo recuerda.

Pero otros
urden, desde el recuerdo,
una visión o un gesto
que les abra el espacio
para ser vistos
por un ojo ya desvanecido.

Alguien dijo entonces:
“Boguemos hacia Véspero,
boguemos, boguemos hacia Véspero”.

Y cruzaron
enfrentadas rocas altas,
de Heracles o de Tarik;
y el mar era un espejo,
más allá,
de durísima tiniebla.

Y Odiseo lo quebró con su espada
para huir del infierno
Lo atravesó, volvió, calló,
y regresó a su casa,
la de Ulises, un arquero esforzado.

Otros cursaron:
Tito L. Caro, Juan Cristian,
Enrique, Gerardo,
Federico, Jacobo.

Y quebraron,
pugnando,
con manos arcillosas y entintadas,
el espejo,
cundiendo el sortilegio
del infierno.

Y detrás del espejo
no había nada, nada.

Sólo un mástil
y una cuerda,
para amarrarse
-hasta la eternidad-,
frente al silencio,
por si el canto emanase.


VIEJA LAVANDO ROPA
a mi madre, i.m.

No son sólo las manos
(la hoja, apenas perfilada,
del plátano, en la fronda,
sería lo mismo)
sino sus idas y venidas
¿a qué?
Camisas y bombachas,
trapos sanitarios, mierda:
¿y qué? Un pífano
podría
arrojar locamente todo
a una tierra elevada,
melódica, de unívoco
limo.
(Ah!, tropos de epifanía!).
"Pour moi, nerveux..." cundo
la destrucción; amo el perfil
evanescente del estruje
ceñido de las telas
miserable en las manos
poderosas oprimen,
exprimen, drenan la muerte.
No la vida, su límite.
La manzana, ya comida
¿paladeada?, muerta
en sangre final, consanguínea
-tenacidad del gris-.

El dolor
sometido en la obra.


"UN CHAMUYO MISTERIOSO ME ACORRALA EL CORAZÓN"

Te desvestías.
                Desde fuera,
los bienes, parafernales,
como sutil pleamar,
humedecieron de infinito
temblor apetitivo
el cauce de la cama.
Hube de navegar, entonces,
acoplándome a los sobresaltos
de fulmíneas fricciones
en la riada del goce.
Ah, drenar el mar!
Pero, ¿por qué, final
y pleno, resonó el momento
en que sentí expandirse,
como una furia extinguida,
la voz carnal de la ausencia
en la palabra Amor?


De Ese general Belgrano y otros poemas
MERCADO DE POESÍA

Nefelibata en tu ámbito transitas,
tú uña lúdica del meñique, rasgando
la trabazón de mi mente,
sonriéndole a la violencia de mi sangre;
pero sábelo, mi voz, soterránea,
siempre estará ausente
de tu escarceo de sombras,
de los solapados mimos
con que finges el deseo;
porque no eres la línea aventurada
que, al erguirse, quebrándose
en pétalos radiantes,
                   celebre.

Tú, vacua desdicha palabrera,
no eres de la vida, ya que
no eres de la muerte.
Te llevará un tiempo donde
la nada se acople con la nada;
y flotarás en nubes tóxicas,
soberbia y vana en la afonía
radical del vacío.
Así te inseminó la algarabía
de la torva apetencia del triunfo.
Oh, tú, sonido esplendente en la incruenta
ablación de la garganta.


De Poemas inéditos 1998/2000
GLOSA AL OPTIMISMO

Mano que danzabas en las curvas
de la caricia infinita:
¿qué esquinado agravio,
de sórdida y consentida
verdad,
mutiló el esplendor
que latía en tu salto
hacia la profunda altura?
¿Qué pérfida
seilla, inscripta
en las olas
del sueño,
trocó en hastío
los colores radiantes
de tu explosión al placer?
¿Por qué se extinguió
el dulce movimiento
del saber de la muerte?
Las telas tenues del pasado
se agitan, hoy, por las calles
de un torpe, tropezado, andar
que llamamos búsqueda
del bien;
el tácito futuro, seducido
por el elixir, cegante,
sedante, abdica en la
tesura de la ausencia:
esa aurora de incierta
noche cerrada.
"Palabras, palabras, palabras"



Donde van comillas debe ir este signito (<< >>) pero la máquina me las rechaza.

martes 12 de mayo de 2009

Epifanías (o Mujer parada en un semáforo)

Cierto que ahora mismo pasa un Porsche
y llueve, mira, las
primeras gotas caen de una nube negra, negra,
negra de una nube en cambio tú te fijas
en ella al otro lado y piensas que es curioso
que el mundo se detenga, brille, que en el Ipod
suene una canción repugnantemente hermosa
o bella y todo cobre sentido en ella que
al fin y al cabo sólo
ve pasar un Porsche, la lluvia.


de Javier Calvo (1985), España.

nada.-

nada
la mente en blanco
las cerillas en su caja
freud nunca es leído
nada
ni siquiera música
ella no se muestra
es cobarde
y egoísta
el corazón de un hombre
es el mar
más profundo
esta dormida
ocupada en sus asuntos
ya ni me sueña
se levanta y nada
nada la toca
ni el recuerdo
ni el presente
sonríe y piensa
habla del destino
se pone de blanco
de blanco y de nada
ahí va
a pasos firmes
creyendo perseguir
al mundo
creyendo conquistarlo
llora
busca remedio
para un corazón vacío
vacío de nada
busca mi música
y mi cercanía
se conforma
solo el hilo de un recuerdo
le pinta una sonrisa
habla de energía y nada
cosas
cosas se filtran
su mente reprime todo
pulso dientes
gripe y tapabocas
superman la mira
desde arriba
alabado sea dios
que nos llena de nada
y yo
entre su sexo y la nada
mato al orión y mato
a sus palabras

(el corazón de una mujer es el mar más profundo)

domingo 10 de mayo de 2009

Tres de Miguel D'ors

INSISTO

Mi vida: tantos días
que no estuve en El Cuzco
ni en Siena ni en Grenoble,
tantos aviones rubricando el cielo
en los que yo no iba, tantas voces
cuyo calor jamás
tocó mi corazón.
Sólo el tiempo, vacío,
sólo el tiempo, esta estepa
desesperada, sólo
ver los martes, los miércoles, los jueves,
ver cómo se suceden, implacables,
los tubos de Colgate.


CONTRASTE

Ellos que viven bajo los focos clamorosos
del éxito y poseen
suaves descapotables y piscinas
de plácido turquesa con rosales
y perros importantes
y ríen entre rubias satinadas
bellas como el champán,
pero no son felices,

y yo que no teniendo nada más que estas calles
gregarias y un horario
oscuro y mis domingos baratos junto al río
con una esposa y niños que me quieren
tampoco soy feliz.


RARO ASUNTO

Raro asunto la vida: yo que pude
nacer en 1529,
o en Pittsburg o archiduque, yo que pude
ser Chesterton o un bonzo, haber nacido
gallego y d’Ors y todas estas cosas.
Raro asunto
que entre la muchedumbre de los siglos,
que existiendo la China innumerable,
y Bosnia, y las cruzadas, y los incas,
fuese a tocarme a mí precisamente
este trabajo amargo de ser yo.



Más poemas the D'ors

jueves 7 de mayo de 2009

Catálogo de ropa femenina

en revisión...

jueves 9 de abril de 2009

Poema sin título

Atiende:
si mi hijo
si nuestro hijo
fuera naciera sol o
luna homosexual poeta
o guerrillero ah si creciera
guerrillero o usurero al tanto %
o asesino oficinista vendedor de
peines en el subte o suicida flor
o cardo violador de tumbas o impasible
espectador del mundo comprensible padre de
familia actor de cine Rita Hayworth Tyrone Power
sacerdote verdugo militar terrorista puta carcelero
en la exacta mitad de tu ombligo te explico Manés que
si nuestro hijo recoge la bandera que dejamos o por
el contrario un ejemplo la olvida la traiciona la
veja la vende a razonable precio entendeme
si nuestro hijo mañana es muerto por ir más
allá de donde fuimos o por menos o por
error o por justicia o por lo que sea si
los muertos somos nosotros vos o yo o los
dos y él quien nos fusila de todos
modos Manés habremos ganado
porque la libertad es lo único que
debemos legarles a los demás
compañera amiga mía
no tiene mayor
relevancia.


El 17 de mayo de 1975 llamó Manés y dijo que estaba preocupada, porque Jorge no había vuelto a casa la noche anterior. Extraña mezcla de economista y poeta, casado 29 años y una hija de 3, Jorge Money trabajaba en La Opinión. Pero él y nosotros nos reíamos porque no creíamos en la gloria del papel prensa. Apostábamos a otros papeles, como los que una semana antes que todo esto ocurriera, Jorge me había dado en una carpeta. Eran poemas. Los compañeros empezamos a movilizarnos, pero nadie sabía nada. El 19 de mayo de 1975, en un descampado cercano a las piletas de Ezeiza, Jorge Money apareció acribillado. Tenía las manos atadas con alambre. La triple A lo había asesinado. No alcancé a comentarle a Money, que el primero de los poemas tenía la forma del vientre embarazado de Manés. Cada vez que abro esa carpeta, él insiste en la locura de vivir. Y vive. [Alberto Szpunberg]

[Del libro: PALABRA VIVA editado por la S.E.A]


Jorge Money (¿1946?-1975). Poeta y periodista nacido y muerto en Buenos Aires.

martes 31 de marzo de 2009

de "el músico del alto palermo"

quinto

amanece
el músico del alto palermo
mira al cielo
y en el sublime intento
de restarle peso al aire
que respira
se rinde
se desvanece
permanece de rodillas
ante un nuevo sol
que se trae consigo al desamor
de un verano
que se aleja

dios
en tus manos encomiendo
mi espíritu
así le habla el músico
a aquel director de orquesta
que invisible
gobierna desde el cielo
no existen pensamientos
que se filtren
entre ellos
no hay lugar para el odio
la desesperanza
comienza su ajetreado viaje
hacia aquello
que se aprende
una luna de plata
pierde su color y vuelve
a ser blanca
una guitarra de cinco cuerdas
finalmente calla
el beso de dos locos
vuelve a quedar
prohibido

todo vuelve a su sitio
el músico en la misma grada
las manos permanecen
en lo oscuro
las bocas ya no se abren
una mirada se
pierde y nunca mas
volverá a intimidar
el río siempre será río
el mar nunca será dulce
los sexos vuelven a estar
divididos
y ahora cargan con un deseo
que nuca será mas que eso
ese acto fallido
ese instante en el que la moralidad
no tiene cabida

piensa el músico
del alto palermo
acechan a su memoria
recuerdos de una mañana
en la que el enamoramiento
encontró punto
de partida
primero recuerda la ropa
la piel se le eriza
segundo aquellas escaleras
una súbita ráfaga de viento
el crepúsculo el cielo el amor
tercero la cocina desolada
cuanto darían los cuerpos
por matarse en un abrazo
cuarto quinto sexto
los ojos se besan
el aire se verbaliza
el músico y ella
aprenden a ser ciegos
pero repentinamente
como el primer rayo
de un titánico sol
que asusta
vuelven a recobrar
la vista
todo queda sedentario
inmóvil
todo es tocado por la vara
de un témpano

a partir de este momento
el músico del alto palermo llora

hay amores que hablan
con el viento
pero el viento
nunca ha entendido
absolutamente nada
de los amores
solo queda la música
queda histérica
y somnolienta buenos aires
la bomba de tiempo
de un antiguo reloj a cuerda
que inevitablemte
debe detenerse

domingo 22 de marzo de 2009

Qué es el mar

Por Claudio Iglesias y Damián Selci, en revista Planta

(...) Raimondi encuentra que la noción de paisaje, infinitamente complejizada por la profusión de series económicas, sociales, históricas, comporta un problema de método. Se puede decir una palabra sobre este asunto; inspeccionando con atención Poesía civil, es claro que el método constructivo de Raimondi consiste en disolver la inmediatez de un objeto en la totalidad de las mediaciones sociales que lo constituyen. Por doquier encontraremos esta solución; quizás una de sus expresiones más acabadas es la que se lee en el poema "Qué es el mar". Pensemos por un instante en lo que haría cualquier versificador común frente a esa pregunta: tal vez se ocuparía del sublime rugido de la marea; más posiblemente, rememoraría los tiempos felices de la infancia en vacaciones, como hacen algunos cineastas actuales. Veamos qué prefiere responder Raimondi a la pregunta "qué es el mar":

El barrido de una red de arrastre a lo largo del lecho,
mallas de apertura máxima, en el tanque setecientos mil
litros de gas-oil, en la bodega bolsas de papa y cebolla,
jornada de treinta y cinco horas, sueño de cuatro, café,
acuerdos pactados en oficinas de Bruselas, crecimiento
del calamar illex en relación a la temperatura del agua
y las firmas de aprobación de la Corte Suprema, circuito
de canales de acero inoxidable por donde el pescado cae,
abadejo, hubbsi, transferencias de permiso amparadas
por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca; ahí:
atraviesa el fresquero la línea imaginaria del paralelo, va
tras una mancha en la pantalla del equipo de detección,
ignorante el cardumen de la noción de millas o charteo,
de las estadísticas irreales del INIDEP o el desfasaje
entre jornal y costo de vida desde el año mil novecientos
noventa y dos, filet de merluza de cola, SOMU y pez rata,
cartas de crédito adulteradas, lámparas y asiático pabellón,
irrupción de brotes de aftosa en rodeos británicos, hoki,
retorno a lo más hondo de toneladas de pota muerta
ante la aparición de langostino (valor cinco veces mayor),
infraestructura de almacenamiento y frío, caladero, eso.

Todo está resuelto en este glorioso poema. Adentrarse en las profundidades del mar, para Raimondi, no equivale a convocar la belleza terrible de las sirenas, ni tampoco a recordar los juegos de paleta en las tranquilas playas marplatenses, sino a toparse con redes de pesca, litros de gas-oil, jornadas laborales, reuniones en Bruselas, estadísticas, permisos de explotación, resoluciones jurídicas, sistemas de medidas, valor, tecnología, créditos... La pregunta del título es así directamente contradicha por los versos que convierten de un plumazo la pregunta sustancial-metafísica qué es en una pregunta histórico-social, para qué sirve. La magnitud de este paso es de una importancia superlativa, indisimulable, en la medida en que sólo a partir de esta pregunta puede abordarse el complejo tejido de las relaciones sociales capitalistas y, correlativamente, el mundo entero. De ahí que la escritura poética no pueda fundarse, para Raimondi, en otra cosa que en la investigación microhistórica (capaz de compaginar distintas fuentes, textos y fragmentos de información en una conflictiva fórmula poética) heredada de la metodología warburguiana que floreciera en la Bahía Blanca de los 60s de la mano de Héctor Ciocchini y otros investigadores. La textura enumerativa del poema reúne diversidad de entornos, escenarios, prácticas y campos semánticos: la temperatura del agua, especies animales, sistemas financieros, ingeniería naval, radares, la aftosa; poco avanzaríamos proponiendo con timidez que "para Raimondi no hay una respuesta a la pregunta qué es el mar, sino muchas", y en cambio es insoslayable la compenetración que este poema exhibe entre un determinado método de trabajo y una compleja noción de totalidad. Un poema como éste no es resultado de un arrebato momentáneo, sino de la búsqueda y comparación de fuentes, de la indagación pertinente, de la reflexión sistematizada. El método raimondiano, para expresarlo con las categorías de la lógica hegeliana, parte de la premisa de que no se trata nunca del mero ser-en-sí, sino de este mismo ser en cuanto que esencialmente es ser-para-otro. Así, la cuestión no es el mar, sino su uso social, cosa que implica adentrarse, con moderno ánimo de investigación, en todo un profuso entramado de conocimientos, representaciones y circunstancias con una sustentación estrictamente económico-política. Ahora bien, este uso social, en las sociedades modernas, no es otro que el uso capitalista. Lo que estos versos muestran es que si uno va verdadaderamente al fondo del mar se encontrará con el capitalismo, es decir con la propiedad privada. No habrá allí rejas ni alambre de púa, pero sí trazado de paralelos, licencias, millas, etc. El irregular planteo paratáctico del poema clarifica que la verdadera sintaxis del asunto está en esas magnitudes, en esas licencias y en esos contratos cuya lógica no es la de la descripción, sino la del intercambio numérico abstracto.